miércoles 9 de diciembre de 2009

De Córdoba con amor

Premio Luis de Tejeda (2009)

El Jurado integrado por Diego Tatián, Silvio Mattoni y Alberto Giordano (Rosario) llegó a un acuerdo unánime en el orden de mérito de los ganadores de esta edición del Premio Municipal de Literatura Luis José de Tejeda. Dedicado en esta oportunidad al ensayo y a una problemática específica y contemporánea “Literatura y subjetividad”, convocó a escritores de diferentes lugares del país con una variedad de propuestas destacables por su calidad e interés en el tema. Por medio de la presente se dan a conocer los resultados de esta XXV edición de este prestigioso Premio Municipal creado en el año 1984 y que amplía su proyección a nivel nacional.
LAS OBRAS Y AUTORES DISTINGUIDOS SON

PRIMER PREMIO
Sergio Cueto de la ciudad de Rosario por su trabajo Cinco retratos.
SEGUNDO PREMIO Clelia Inés Moure de la ciudad de Mar del Plata por su trabajo Escrito a mano – Notas sobre la escritura, el cuerpo y el sujeto en la literatura contemporánea.
TERCER PREMIO Manuel Martínez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por su trabajo Geografías del caracol.
MENCIONES HONORÍFICAS PARA

Diego Bentivegna de la ciudad de Buenos Aires por su trabajo Polvo enamorado. Alteridad y resto de la palabra poética. Silvia Anderlini de la ciudad de Córdoba por su trabajo El autoexilio a partir del siglo XX: Catástrofe y redención de la subjetividad autobiográfica. Alejandra Varela de la ciudad de La Plata por su trabajo Carlos Correas, el extranjero.

martes 8 de diciembre de 2009

Esta navidad, regale arte...



Menú de Imágenes /2009: arte para llevar

Gabriela Antenzon y Oscar "Grillo" Ortiz invitan a Menú de Imágenes 2009, exposición y feria de arte contemporáneo. La apertura será el día viernes 11 de diciembre a las 18hs.
Durante el evento, que reúne una amplia selección de obras de artistas de diversas disciplinas en formato para llevar, celebraremos los 10 años de Menú de Imágenes /1999: fotografía actual, con una muestra homenaje a Ariadna Pastorini, el Festival VHS/ video a la carta, organizado por Augusto Zanela, barra de tragos a cargo de Federico Lescano, Virtual DD.JJ., y contaremos con la presencia de los artistas.
La exhibición continuará únicamente los días 12 y 13 de diciembre en horario de 16 a 22hs. La cita es en Hipólito Yrigoyen 2162 1° piso.

Se podrán ver obras de Aída Pérez Ghiglia, Alejandra Fenocchio, Alejo Petrucci, Alicia Herrero, Amadeo Azar, Ana Saidón, Ariadna Pastorini, Augusto Zanela, Bárbara Peisajovich, Camila Cabrera, Carolina Wainsztok, Cristina Rochaix, Daniela Ponce Boscarino, Estanislao Florido, Gisela Arditi, Grillo Ortiz, Inés Reiteri, José De Marco, Julia Bonfiglio, Julia Masvernat, Karina Peisajovich, Luciana Geraci, Lux Lindner, Marcelo De La Fuente, Marcos López, Mariana San Juan, Mariano Molina, Marisa Domínguez, Matilde Oliveros, Mariano Oliveros, Mariano Levatte, Marite Preti, Natalia Cacchiarelli, Paula del Valle, Sebastián Freire, Sergio Lamanna, Tatiana Parcero, Thais Zumblick, Valeria Gopar, Verónica Virasoro, Victoria Quintiero, entre otros.

Más información en www.menudeimagenes.blogspot.com
blogspot.com/>

Se agradece su difusión

Menú de Imágenes /2009: arte para llevar
11 de diciembre, de 18 a 22hs
12 y 13 de diciembre, de 16 a 22hs
Hipólito Yrigoyen 2162 1° piso, Buenos Aires
menudeimagenes@gmail.com
www.menudeimagenes.blogspot.com
blogspot.com/>


lunes 7 de diciembre de 2009

Las Condarco, una conversación

"Antes de contestar, antes de intentar siquiera contestar aproximadamente la pregunta que Ariel me planteaba, quería sencillamente leerles la dedicatoria que Ariel puso en el ejemplar del Tesoro de la lengua, que naturalmente exigí que me regalara. Dice: “Para Dani, que está en este libro, y Sebastián, por las cosas que hicimos y las que haremos, con el amor de Ariel”. Sobre todo “por las cosas que hicimos y las que haremos”: efectivamente Ariel y yo hemos hecho muchas cosas y haremos todavía algunas otras y este momento en el cual nos sentamos aquí frente a ustedes, es seguramente la primera función de un espectáculo ambulante que llevaremos por las playas este verano. [Risas] "Haremos circo ambulante", como [decía] Copi. Carlos Paz no. Este año nos toca San Clemente, Ariel. Pero bueno, vos tenías los contactos con los productores de Carlos Paz".

El diálogo completo entre Daniel Link y Ariel Schettini, acá.


domingo 6 de diciembre de 2009

El lugar del muerto

por Daniel Link, desde Nueva York, para Perfil Cultura

Visiblemente abrumado, Tim Burton subió al escenario del auditorio del MOMA donde acaba de inagurarse una monumental muestra retrospectiva de su obra gráfica y cinematográfica, para agradecer a las autoridades del museo, a sus sponsors y a los curadores de la muestra, “que le dieron sentido a mi vida”. Acribillado por los flashes de los fotógrafos de todo el mundo, tartamudeó un solo pedido, una súplica: “¿Hay un médico en la sala que venga a verificar si estoy muerto? En todo caso, me va a dar un ataque cardíaco”.
Es, seguramente, una expresión de falsa modestia por parte de alguien acostumbrado a lidiar con las amargas mieles de la celebridad pero es, sobre todo, una declaración que coloca al artista en el único lugar que le corresponde por derecho propio: el lugar del muerto (no otro ha sido siempre el tema de las películas de Burton y no es sino respecto de esa tensión que su carrera adquiere todo su sentido). Por eso, en la perspectiva de Burton (ver recuadro) museos y cementerios funcionan en la misma longitud de onda.



Pesadilla pre-navideña Tim Burton, lo sabemos, es un maestro de lo siniestro, lo que significa que es capaz de ver (y de poner en imágenes, porque la visión es una avenida de doble dirección) lo más extraño en las situaciones más familiares. Al mismo tiempo, ha sabido volver adorables a los monstruos con los que vivimos, transformando las más negras pesadillas en “tragic toys for girls and boys” (su serie de muñecos), un Disney del siglo XXI.
Timothy William Burton nació en Burbank, California, el 25 de agosto de 1958 donde pasó una infancia solitaria sólo acompañada por personajes de ficción (propios y ajenos). “Mi infancia en un suburbio....” es la leyenda con la que Burton comienza todos sus ejercicios autobiográficos, pero hay que señalar que Burbank es la “capital mundial de los media, porque en ella tienen sus sedes las principales corporaciones de la industria del entretenimiento, incluida, claro, los Estudios Disney.
Bien pronto el talento para el dibujo y el diseño de Burton fue notado en su ciudad natal (a los 13 años había realizado junto con amigos su primer corto animado, La isla del Doctor Agor) y en 1976 el joven prometedor ingresó en el Instituto de Artes de California (Cal Arts, fundado por Walt Disney como “plataforma de aprendizaje” para jóvenes interesados en la animación gráfica). Allí produjo la serie animada Stalk of the Celery Monster,gracias a la cual fue contratado por los estudios Disney, cuyos ejecutivos nunca lograron comprender del todo el punto de vista de Burton. Los años ochenta están puntuados, en efecto, por una serie de proyectos no realizados (True Love, 1981-1983; Romeo y Julieta, 1981-1984; Alien, 1983; Dream Factory, 1983, son algunos de ellos) y otros que, producidos por Disney, no fueron comercializados (entre los cuales se cuenta la versión de 1983 de Hansel y Gretel, sólo transmitida por el Disney Channel durante el Halloween de aquel año.
Como luego en las célebres polémicas con la Warner Bros a propósito de Batman, ese héroe desquiciado, deprimido y deprimente, Burton se mostró ya desde el comienzo de su carrera artística (como dibujante, director y productor) un paso más allá (pero tampoco mucho más) de todo lo conocido. Vincent (1982) y Frankenweenie (1984), dos cortos producidos por Disney, le dieron a Burton la fama de excéntrico que cultivaría para siempre (desde su imaginación un poco torturada hasta sus raros peinados nuevos) y, al mismo tiempo, asustaron a los siempre conservadores ejecutivos, que se negaron a distribuir comercialmente una película de animación vagamente expresionista y un mediometraje en el que un niño se esfuerza por resucitar a su perro Sparky, atropellado por un auto.
Ocupar el lugar del muerto, que en este caso no es otro que Walt Disney, fue una tarea que a Tim Burton le llevaría todavía algunos años.

Formas de vida Sabemos todo lo que hace falta saber del niño Burton, distante de sus padres y sofocado por el ambiente suburbano no tanto a través del gran Edward (protagonista de El joven manos de tijera, 1990), que ha sido justamente considerado un personaje autobiográfico, sino sobre todo por el autorretrato confesional de seis minutos Vincent, filmado en blanco y negro y narrado por Vincent Price. Allí, la madre (representada por un dedo acusador) quiere que Vincent salga afuera para disfrutar de una “diversión verdadera” mientras que el niño de siete años, fanatizado por las películas de Vincent Price, insiste en permanecer en su encierro maníaco, atravesando pasillos oscuros, solo y atormentado.
Esa relación entre el exterior y el interior (que es una manera de definir la imaginación, pero también la infancia), bien mirada, atraviesa toda la obra de Burton, desde sus primeros dibujos y diseños hasta la, con certeza deslumbrante, versión de Alicia en el país de las maravillas que se estrenará en marzo de 2010.
Interior/ Exterior es una oposición que se corresponde con la oposición entre la infancia desolada en Burbank y Hollywood como fábrica marchita de sueños, y es correlativa de la figura del héroe de Halloween (Jack-Burton), que quiere reemplazar a Santa (Disney) precisamente como formador de la infancia: no como “educador”, sino como aquel que da formas, imágenes o figuras a las pesadillas de la infancia, esa noción tan problemática para los norteamericanos, que no cesarán de estatizarla hasta niveles desconocidos por cualquier imperio previo.
"Creo que si alguna vez tuviste el sentimiento de la soledad o de ser un outsider o lo que sea, eso no te abandona”, le señaló Burton a Rob Nelson, el crítico del Village Voice. “Podrás ser feliz o exitoso o lo que sea, pero eso permance adentro tuyo".

Infancia y muerte La infancia, lo sabemos, es esa condena a muerte, es lo que está (en nosotros) condenado a morir y lo que permanecerá (adentro de uno) como un muerto-vivo.
La obra de Tim Burton, que (pese a sus apariencias) carece de toda vocación nihilista, ha hecho de esa conciencia su razón de ser y lo que explica, en primer término, sus repetidos desacuerdos con los ejecutivos de las grandes compañías, en segundo término, su suceso de identificación (ese milagro que el cinematógrafo no podrá nunca expulsar de su lógica más íntima) y, finalmente, su inclusión como parte de la política curatorial de uno de los museos de arte contemporáneo más famosos del mundo.
Equidistante de las desesperanzadas investigaciones expresionistas de un Francis Bacon, pero también de la algarabía más superficial del pop-art (a igual distancia, también, de Noche de Brujas y de Navidad), Tim Burton parece haber encontrado, de la mano de Ron Magliozzi y Jenny He (los curadores de la muestra, los que revolvieron y ordenaron el archivo maniático del artista, pero también los galpones y laboratorios de Disney, Warner, Paramount y Fox) el camino hacia su propia museificación, o, como le gusta pensar a él, hacia su propio cementerio: la tumba en la que yace su infancia y, porque la cultura no es sino esos destellos de mutua simpatía, seguramente la de todos los que se acercarán al MOMA para ver cómo un niño suburbano y neurótico fue capaz de hacer con sus terrores una obra, lo que involucra no sólo un estilo (hipótesis trivial) sino la transformación de una pura potencia de la imaginación en cosa que se compra y que se vende: una mercancía: Tragic toys for girls and boys. Mucho más que "Edward Manos de Tijera" o que cualquier otro de sus personajes (incluido Willy Wonka, que se le parece tanto), Tim Burton parece adoptar el lugar de Beetlejuice (1988), ese habitante de un cementerio de maqueta que es convocado para ayudar a los muertos que no terminan de aceptar que ya no tienen espacio en este mundo.
Tanto en el catálogo de la muestra como en la inauguración para prensa del pasado 17 de noviembre, Glenn Lowry (director del MOMA) y los curadores se esforzaron en justificar la singular presencia de Burton en las salas del museo. Desde siempre (1939), dijo Lowry, el MOMA ha presentado arte y artistas cinematográficos en sus galerías. Es una suerte que Burton sea, además de todos sus demás talentos, un archivista de su propia carrera,” lo que ahora nos permite ser la primera institución en presentar al público masivo la mayoría de esas obras” o pretextos. “Para Tim Burton”, dice Ron Magliozzi, “dibujar es el ejercicio de una imaginación infatigable”. Y Jenny He coincide: “Tim Burton es un visionario sin ataduras, un auteur.
Es la autoridad del “autor” y la marcha infatigable de su imaginación lo que justificaría su inclusión en las galerías del MOMA y no la mera obsesión por los desperdicios tan característica de la cultura norteamericana.

Gracias por todo De todas las fiestas populares del mundo, una de las más extrañas es sin duda Thanksgiving, que no sólo recuerda una matanza, sino que la actualiza anualmente a través de la masiva ejecución de los pavos que constituyen el obligado menú de los agradecidos festejantes. Parte de la celebración es el desfile de globos inflables que patrocina la tienda Macy's el último jueves de noviembre. La noche previa, las muchedumbres que transforman Nueva York en lo que tal vez secretamente sea (una Mar del Plata sin mar y sin lobos marinos) van a ver los muñecos ya inflados y dispuestos a iniciar su largo viaje al fin de la noche.




Fotos: Sebastián Freire

Vistos así, esos personajes de la cultura infantil más famosa (Mickey, el Hombre Araña, Pitufo, Snoopy, Buzz Lightyear,la Rana René, etc...), tirados en la calle, boca abajo, parecen los cadáveres de una guerra total y definitiva. Y la gente circula, observando esos muertos colosales, que en algún sentido son los despojos de la propia infancia transformados en estrategia de mercadotecnia para inagurar uno de esos Black Fridays en los que siempre hay algún muerto “de verdad”, atrapado por hordas enardecidas de compradores compulsivos que han pasado la noche en vela para acceder a las mejores ofertas.

¿No es, en el fondo, el deseo de dejarse arrastrar por esa misma fuerza, ese mismo carnaval lo que habrá llevado a las autoridades del MOMA a programar esta muestra deliciosa, sí, pero que no es más que un comentario irónico sobre la muerte de alguien que, desde hace años, está más allá del arte (porque está más allá de la “alta cultura")? ¿No es la acumulación de cachivaches (el traje de Gatúbela, el pullovercito de angora de Ed Wood, las cabezas cortadas de Marte Ataca lo que vuelve, irremediablemente, al Museo un Cementerio, al arte un memento mori y al lugar del artista, el lugar del muerto en vida?
¿No será a eso a lo que más teme Tim Burton, a ese intervalo temporal equidistante de la fiesta pagana (Noche de Brujas) y la celebración cristiana (la Navidad), y es por eso que nos pedía un médico que verificara si no había pasado a mejor vida, atrapado en una fiesta perpetua donde el pensamiento más triste se transforma en souvenir vacacional?

Recuadro: Declaración de artista

por Tim Burton

Crecí en Burbank, donde no había demasiada cultura de museo. Nunca visité uno hasta que fui un adolescente (salvo que se considere el Museo de Cera de Hollywood). Ocupaba mi tiempo viendo películas de monstruos, mirando televisión, dibujando y jugando en el cementerio local. Más tarde, cuando comencé a frecuentar museos, me hirió la similitud de su vibración respecto de la del cementerio. No en un sentido mórbido, pero tanto uno como otro tienen una atmósfera tranquila, introspectiva pero, al mismo tiempo, electrificante. Excitación, misterio, descubrimiento, vida y muerte todo en un mismo lugar. Por eso, tantos años después, inaugurar esta exhibición, mostrar cosas (de algunas de las cuales no se suponía que fueran alguna vez vistas, o que son sólo piezas de una figura mayor) es muy especial para mí.

Recuadro 2: Un universo de pesadillas leves

La muestra Tim Burton podrá verse en el MOMA hasta el 26 de abril de 2010 e incluye, además de quinientos dibujos originales de autor, diseños de vestuario, muñecos y parafernalia de utilería realizada por sus colaboradores. Además, se exhiben las catorce películas que constituyen el grueso de su obra fílmica y algunos videos y proyectos de adolescencia.

Organizados en serie, muchos de los dibujos son diseños para películas (incluso storyboards) y otros, sencillamente, dibujos, pinturas, o fotografías (particularmente impresionante es la serie de polaroids de la década del noventa, impresas ahora en gran formato. Pero también se destacan (no podía ser de otro modo), los niños enfrentados a sus familias en la serie True Love, los monstruitos y payasos.
Sería imposible comentar en detalle los ejemplares de la muestra, sobre todo porque lo que impresiona es el conjunto, que es en definitiva el descubrimiento de un universo entero con sus juegos de lenguaje (sus tensiones entre la melancolía y la algarabía) y sus formas de vida más o menos monstruosas.
En el planeta Burton (que, irremediablemente, pronto será parque temático), las niñas tienen mil ojos y de las pupilas ensangrentadas de los niños salen clavos. El Niño-Ostra (al que Burton le dedicó un libro) y el Niño-Mancha son algunos de los protagonistas de ese universo de pesadillas leves, pero en verdad, cualquiera de nosotros puede verse en esas ruinas de un pasado cuyas voces no terminarán jamás de interpelarnos.


sábado 5 de diciembre de 2009

Polvo de estrellas

por Daniel Link para Perfil

Una vez más, ¿en qué se reconoce una estrella y por qué nos interpela? Cualquiera sabe que los mejores entre los mejores no necesariamente participan de ese limitado Olimpo donde las estrellan pacen y, viceversa, que ninguna estrella puede ser totalmente ajena al talento que se le supone (en canto, en actuación, en escritura, en artes visuales). La belleza tampoco sirve como patrón de reconocimiento de una estrella: las hay, por cierto, deslumbrantes, pero también las hay de módicamente agraciadas e incluso feas. Una cierta mañana, arrastro a un niño de dos años y a su padre, que fue quien me puso sobre aviso, a la plaza donde Cate Blanchett lleva a jugar a sus hijos, muy temprano. Es, en algún sentido, una madre más, y nadie (salvo yo) parece babearse en su presencia. Pero en otro sentido, no: hay una cualidad en sus gestos, una cierta elegancia, una relación entre distancia e inmediatez que la coloca en un lugar diferente del de los demás mortales, definitivo. Voy al teatro a ver a dos monstruos indiscutibles: Daniel Craig (sí, sí) y Hugh Jackman (¡sí, sí!) solos, en el escenario, representando una pieza que lleva por título A Steady Rain y no es sino un caso policial contado a dos voces. Los privilegios que una credencial de prensa me otorgan hacen que la segunda fila en la que me ubican sea, en realidad, una fila uno, al costado, mejor dicho: en el costado exacto donde vienen a pelearse y a gritarse cosas esos dos policías de Chicago. Sí, Craig y Jackman son de una belleza superior y, aunque nadie quiera creerlo, dos actores de una solvencia y una intensidad poco frecuentes. Pero no es eso lo que importa. Después de los aplausos, el inglés y el australiano abandonan los acentos y las posturas a que los obligaban sus papeles y se transforman, ante nuestros ojos, en estrellas puras: incandescencia, energía arrolladora, locura (en todos los sentidos). Es una noche especial, dicen, están haciendo una colecta benéfica. Proponen un sencillo remate: las camisetas estelares que tienen puestas, firmadas, y con foto incluida en camarines. Dos mujeres ofertan cuatro mil dólares cada una. Y se ganan el acceso al cielo de las supernovas.

viernes 4 de diciembre de 2009

Tres mujeres

"La ciénaga" es la mejor cinta latinoamericana de la década, según una encuesta

Nueva York, 2 dic (EFE).- "La ciénaga" (2001), una cinta de la directora argentina Lucrecia Martel, es la mejor película latinoamericana de la década, según una encuesta realizada por Cinema Tropical entre críticos, académicos y profesionales del cine en Nueva York.

(anterior)



jueves 3 de diciembre de 2009

El coloquio nupcial

Jornada sobre “Matrimonio entre personas del mismo sexo”

Facultad de Derecho – Universidad de Buenos Aires (UBA)

Avenida Figueroa Alcorta 2263, Ciudad de Buenos Aires

1° piso, Salón de usos múltiples del Instituto Gioja

Viernes 4 de diciembre de 2009

16 a 20 Hs.

Invitamos a todxs a participar de esta jornada que pretende brindar concretos argumentos para la igualdad de derechos, que no puede ser menoscabada por cuestiones discriminatorias de ningún tipo. Con el auspicio de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho de la UBA, y la Comisión Organizadora de "Seminarios Diversidad", deseamos abrir, desde la academia, un espacio de reflexión para la visibilidad de diversas formas de expresión de la sexualidad que va conquistando derechos en condiciones de igualdad.

Panel 1 (16:00 a 18:00 hs)

§ María Rachid Presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGTB). Coordinadora del Programa Nacional deDiversidad Sexual del INADI.

§ Alex Freyre Coordinador de la Fundación Buenos Aires SIDA. Es uno de los integrantes de la pareja que obtuvo el fallo de la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires para celebrar el primer matrimonio entre personas del mismo sexo en Latinoamérica.

§ Nestor Solari Abogado UBA. Profesor de Derecho de Familia y las Sucesiones UBA. Profesor de la “Especialización en Derecho de Familia”, de Posgrado de la Facultad de Derecho UBA.

Panel 2 (18:15 20:00 hs)

§ Andrés Gil Domínguez Abogado y Doctor en Derecho (UBA). Docente de grado y posgrado en diferentes universidades y autor de numerosos libros entre los que se destacan “En busca de una interpretación constitucional”, “Neoconstitucionalismo y derechos colectivos”, “Aborto voluntario, vida humana y constitución” y “Ley Nacional de Salud Reproductiva”.

§ José Miguel Onaindia Abogado. Profesor de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la UBA. Profesor de posgrados en Derechos Culturales y Legislación Cultural en las Facultades de Derecho y Filosofía y Letras de la UBA, Universidad Nacional de Córdoba, FLACSO, entre otras.

§ Laura Clérico Abogada UBA y Magíster y Doctora en Derecho por la Universidad de Kiel, Alemania. Profesora Regular de Derecho Constitucional UBA y miembro de la carrera de investigador del CONICET.

§ Roberto Gargarella Abogado y Sociólogo (UBA), Máster en Ciencia Política (FLACSO), Doctor en Derecho (UBA), y Máster y Doctor en Derecho por la Universidad de Chicago. Profesor Titular de Derecho Constitucional en UBA y UTDT, también ha dictado clases en diferentes universidades del exterior. Autor de numerosos libros, entre los que se destacan: “Las Teorías de la justicia después de Rawls”, “Nos los representantes”, “Teoría y crítica del Derecho Constitucional”, y “Derecho y grupos desaventajados”.

Coordinadora: Carolina Von Opiela, Abogada y Docente de la Facultad de Derecho (UBA), Asesora Legal del INADI e integrante del equipo jurídico de la FALGBT que lleva adelante la campaña nacional “Los mismos derechos, con los mismos nombres”.

Entrada libre. Actividad no arancelada.

Se entregarán certificados de asistencia.

Contáctenos, para más información:

www.seminariosdiversidad.blogspot.comwww.falgbt.org.ar

sábado 28 de noviembre de 2009

Nunca seremos tan cool

por Daniel Link para Perfil

De acuerdo, Nueva York es la ciudad m
ás cool del universo entero y cualquier comparación que con ella se establezca es a pura pérdida. Pero convendría preguntarse cómo y por qué a los neoyorquinos la ciudad les funciona y, a quienes vivimos en Buenos Aires, en cambio, nos oprime como una pesadilla y sólo eso.
Nueva York ha sufrido, en los últimos tiempos, gobiernos cuyas políticas urbanas no fueron particularmente progresistas sino todo lo contrario. Y sin embargo...
Dejemos el sistema de transporte de lado, que en Manhattan es casi tan eficiente como en cualquier ciudad europea y considerablemente más barato (por menos de tres dólares diarios se puede viajar ilimitadamente en el metro y los buses que recorren la ciudad de parte a parte). En Buenos Aires sería imposible que un funcionario municipal se pusiera a imaginar una respuesta al caótico y cada vez más fragmentado sistema de transporte público, donde cuaquier combinación de colectivo, tren y subterráneo (ida y vuelta) supera holgadamente las tarifas de cualquier lugar del “primer mundo”.
Pero detengámonos en una acción más bien pequeña, al alcance de cualquier alcalde con un poco de imaginación: la High Line, el primer parque elevado del mundo, construido sobre las viejas vías de un ferrocarril en altura que ya no funciona, casi a la vera del Hudson y más o menos simétricamente cortado por la calle 14 de Manhattan. En poquísimo tiempo, además de haberse convertido en un lugar de esparcimiento, ha revitalizado una zona antes muerta de la ciudad.
¿No es exactamente eso lo que, se supone desde hace años, iba a ser el famoso “Parque longitudinal” tendido sobre el recorrido del ex Ferrocarril Sarmiento, desde Once a Caballito? Los neoyorquinos no tuvieron que construir el basamento (la losa), que les vino dada, pero en cambio, tuvieron que colocar barandas a lo largo de esas cuadras deliciosas de canteros, bancos y mesitas. No sé exactamente qué longitud previeron para la High Line, pero es evidente que las obras continúan, como podrían continuar en Buenos Aires, poco a poco, si alguna vez hubieran comenzado. ¿Cuánto puede costar techar, no sé, dos o tres cuadras de vías por año, llenar de yuyitos nativos algunos canteros y disponer bancos y mesas de ajedrez aquí y allá, como al acaso? La cifra, se me ocurre, debería estar al alcance de una ciudad como Buenos Aires, cuyas autoridades siguen proponiendo faraónicos túneles que la atraviesen de parte a parte, no porque haya alguien que necesite tal cosa sino porque es la única manera de imaginar una ciudad que tienen.
Lo dijo Macri, el alcalde que no se babea públicamente porque cada mañana sus asesoses se aseguran de llenarle la boca de tizas, por televisión: “Desde Cacciatore, nadie ha pensado la ciudad”. Cuando le pidieron explicación por una afirmación tan desafortunada, no tuvo empacho en justificar su aberración con el sencillo expediente de remitirse a las autopistas construidas, como si esa herida inexplicable de la ciudad no fuera un monumento al autoritarismo, a la fragmentación social y, también, como muchos sospechan, a la tortura y a la desaparición.
Nunca seremos tan cool como los neoyorquinos, eso es cierto, pero tampoco es justo que por eso nos obliguen tener que soportar las desvergonzadas fantasías de aquellos para quienes una ciudad es tan sólo un lugar de paso, algo digno de ser atravesado de lado a lado en cápsulas atónitas selladas herméticamente unas respecto de las otras.
De transporte público, ni hablar. De parques longitudinales, tampoco.



viernes 27 de noviembre de 2009

Los abrazos rotos




Foto: Sebastián Freire



(Diálogo)
-Tim, querido, muy bueno lo tuyo. Medio amontonadas las cosas, pero lindo, eh, lindo...
-¿Vos decís, Linkillo?
-Y seeeeee. Los dibujos sobre todo. Tanto cachivache, no se lucen.
-¡China de mierda! Le dijeeeeee.
-Igual todo bien. Va a ser un écsito. Oime, me tengo que ir volando, pero pasate por casa y nos tomamos algo. Por ahí, si te copás, para las vacaciones de invierno llevamos la muestra a Mar del Plata.
-Uy siiiiii, mil veces mandé películas al festival y me las rebotaron.
-Son así, qué le vas a hacer. Bueno, te dejo, que acá el negro me está poniendo mala cara...

-(no labio)
-Le digo!

jueves 26 de noviembre de 2009

Las Condarco, una conversación

Por esta vez, el próximo encuentro del ciclo de los Martes de Eterna Cadencia se hace en miércoles.

En el marco de sus reuniones anuales (que se alternan en territorio argentino y en territorios transnacionales, para que nadie se quede con las ganas), Daniel Link y Ariel Schettini conversarán públicamente sobre literatura, política, vida, moda y fait diverses, a propósito del arrollador suceso de sus libros Fantasmas. Imaginación y sociedad y El tesoro de la lengua. Una historia latinoamericana del yo.

Miércoles 2/12 a las 19 en Eterna Cadencia.
Entrada libre y gratuita

miércoles 25 de noviembre de 2009

Prolegómenos para un seminario sobre "Escrituras del yo"

"La función del yo (Je) tal como se nos revela en la experiencia de escritura"


Penn University (19.11.09)


NYU (24.11.09)
Fotos: Sebastián Freire

martes 24 de noviembre de 2009

La internacional argentina




Princeton, 23/11/2009
Fotos: Sebastián Freire


Una comunidad de “amistades estelares” (…). Ultrahombre es “el que” será capaz de esto, los declinantes, los que ya lo “agitan” en sí. Sólo declinando toda identidad fija, toda individualidad egoísta, es pensable tal amistad estelar. (Massimo Cacciari)

lunes 23 de noviembre de 2009

Prolegómenos para un seminario sobre Lost



domingo 22 de noviembre de 2009

Quién te ha visto y quién te ve (2)



World Premiere
Martes 24 de noviembre, 5PM
Proyección del cortometraje Cómo me hice gay...
Un film de Sebastián Freire
Ver el trailer

En el marco de AUTOFICCIONES Y ESCRITURAS DEL YO


Auditorio del Centro Rey Juan Carlos I De España
53 Washington Square South, NYU


de 6PM a 8PM
Mesa redonda con la participación de:
Sergio Chejfec, Daniel Link, Lina Meruane, Vivi Tellas.
Moderada por Sylvia Molloy

sábado 21 de noviembre de 2009

Sí, quiero

por Daniel Link para Perfil

Con la agudeza y la socarronería que lo caracteriza, el Sr. Fogwill declaró públicamente hace algunas semanas que yo habría salido "precozmente" del mismo armario donde, en estos días, esconden a la Sra. Michetti y a su silla de ruedas plegada, para lucir mi "pluma inteligente" y mi "plumaje vocacional".
El señalamiento no puede ser más oportuno y yo, que como el Sr. Fogwill he sido siempre un hombre de familia, no puedo dejar de reconocer su acierto: del armario se sale sólo para pronunciar votos matrimoniales y, no siendo universal esa posibilidad en la Argentina, yo podría haber seguido cultivando no diré el secreto (porque nada es tan evidente para todos como lo que uno cree estar callando) sino la ambigüedad festiva. Pero en el final de esta primera década del milenio se anuncia ya el enlace Di Bello-Freyre, que no sólo me quita la posibilidad de ser el princeps de los votos, sino además el eco del nombre familiar de mi consuelo. Menos gallego que el mío, el Alejandro Freyre que acaba de ser autorizado en sede jurídica para unirse matrimonialmente con su pareja inaugurará una larga lista de... digámoslo: necesarias equivocaciones en las que incluso yo incurriré.
La autorización del matrimonio para las personas del mismo sexo que deseen subordinar a la ley su vínculo no hace sino universalizar un derecho y, por lo tanto, no admite discusión ni retroceso. Otro asunto es la discusión sobre el sentido de la institucionalización de una forma de vida.
Con un grupo de amigos con los que suelo intercambiar fluidos corporales queremos demandar, ahora que lo otro ya está hecho, el derecho a la unión civil entre más de dos personas, con total independencia del género y la sexualidad.

viernes 20 de noviembre de 2009

Las ciudades y sus gentes

Cada ciudad tiene sus habitantes típicos. Y hay algunos que, por su nomadismo, pueden encontrarse en todas partes. Dianas Bellesis y Arieles Schettinis, los hay en todo el mundo, en cualquier ciudad y siempre es una grata sorpresa encontrarse con uno de ellos en una puerta giratoria o a la vuelta de la esquina.
Berlín está infestada de Lauras Isolas pero las Hermanas de Laura Isola, curiosamente, prefieren concentrarse en Manhattan, donde son tantas (si no más) que las Carrie Bradshaw.
Hay que investigar las poblaciones urbanas, porque las tipologías suelen ser reveladoras de aspectos etiológicos insospechados.
El otro día, estábamos por tomar el subte en Union Square cuando.... "¡un momento! ¿No es ésa una Vivi Tellas?"



Por supuesto.... no podía faltar, aquí, en esta ciudad, un ejemplar de (mientras nos acercábamos a ella, para examinarla mejor). Pero, ¡no era una Vivi Tellas! Era la auténtica Viviana Tellas, que estaba haciendo trasbordo desde Brooklin rumbo al Museo Judío. Tan sorprendida como nosotros por el encuentro, nos pidió que nos sumáramos a su expedición y, como no teníamos demasiado que hacer, aceptamos gustosos. Le conté nuestras experiencias últimas con los wormholes y, como el día estaba fresco, la invité a que usáramos un pasadizo que había descubierto yo por mis propios medios, y que conectaba directamente con Viena. Nos fuimos a tomar un café con strudel.




jueves 19 de noviembre de 2009

¡Ultimo momento!

POTEL SOBRESEIDO

Queridos amigos. Esta sale como sale. No puedo ni quiero tener tiempo para elaborar una prolija nota informativa para contarles esta maravillosa noticia: ¡Horacio fue sobreseído! Y por orden del Ministerio Público Fiscal. A eso de las siete y media de esta tarde nos vamos a juntar con nuestro abogado para ver la cédula de notificación y después podremos darles más detalles, pero por ahora no queremos dejar pasar más tiempo para compartir esto con ustedes, que han estado ahí, fortaleciéndonos durante estos duros meses.

La noticia nos ha dejado maravillados e incrédulos. No tenemos idea de qué pasó. Quién, en qué lugar de poder de pronto miró esto y dijo: ¡no puede ser! Y movió una ficha y la historia cambió.

Lo primero y más importante ahora para nosotros es agradecer de la manera más completa posible, el afecto, la solidaridad y la ayuda de todos ustedes.

Voy a hacer una lista que seguramente estará incompleta, porque son miles los que han ido sumando su voz y su compañía. Nos han llenado de amor y han hecho de ésta su causa.

Creo también que entre todos impulsamos este cambio. Y no quiero entusiasmarme demasiado, pero creo que este sobreseimiento es importante para todos los que creemos que el conocimiento crece y se enriquece así: compartiéndolo y defendiéndolo entre todos.

Gracias, gracias, gracias:

  • A nuestro laborioso, inteligente y generosísimo abogado: Dr. Leonardo Hernández, a quien recomendamos calurosamente.
  • A Beatriz Busaniche y toda la gente de la Fundación Vía Libre. Ha sido muy gratificante conocerlos y quedamos siempre a disposición de ustedes para lo que haga falta. Las jornadas de debate en Franklin fueron maravillosas.
  • A la gente de FM LA TRIBU, lindos aborígenes con quienes la que firma siente además una hermandad en el amor por la radio bien hecha, divertida, útil y guerrera.
  • A los chicos del Partido Pirata. Por todo, pero sobre todo por el contundente afiche que se repartió en la Feria de la siniestra CAL y engalana miles de blogs con la consigna “borrar libros = quemar libros”. ¡aguante el copyleft!
  • A todos y cada uno de los integrantes del grupo “Contra la desaparición de Derrida y Heidegger en Castellano”
  • A Facundo García, por sus buenísimas notas en Página/12 y su apoyo y calidez.
  • A Andrés Hax, por su nota en Clarín.
  • A los miembros del Consejo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, por la resolución de apoyo a Horacio y el pedido de urgente desprocesamiento, en particular a los autores del proyecto: Bernardo Ainbinder y Federico Penelas.
  • A los filósofos, catedráticos y escritores que se hicieron oír donde hiciera falta y/o pudieran, en particular a: Mónica Cragnolini (te queremos, Mónica!), Alberto Constante (esta noche abro el tequila 100 % agave azul en tu honor y el de Idalia: un beso enorme para los dos, queridos amigos), Diego Levis (fue y es siempre muy lindo encontrarte y leerte), Daniel Link y su linkillo, sus palabras para Horacio en las Jornadas de Vía Libre, su brillante declaración contra la CAL y la belleza de su escritura (amamos “Monserrat” –vivimos en el barrio- y NO fuimos alumnos tuyos! ), Mariano Dorr y sus Musulmanes, Teté García Bravo y por qué no, Diamante! Bellos, adorables amigos.
  • A todos los bloggeros que replicaron los detalles de la causa y se sumaron a la ídem
  • A todos los amigos, los de toda la vida, los nuevos, los recién descubiertos: por ejemplo: Jorge Dujan, Gerardo Fittipaldi, Santiago Arévalo, Sebastián Lalaurette, la adorable Adriana Piccardo, Claudia Gilman, Vero Traversa (estás chapa, Vero, pero te queremos),Marina Prestileo, mis añorados amigos de cosecha española: Helena, Jose, Lauri, Nuria y siguen las firmas. Gracias especiales a Flor Siri!
  • A mis padres y hermanos que además de todo, aguantaron mi desánimo, mi mal humor, mi pesimismo.
  • A Minerva, nuestro fantasmita bueno y protector
  • Al fantasma de Derrida (“Sí, yo creo en los fantasmas”)

¡AGUANTE EL FINAL FELIZ!

Andrea


Coincido en que el fallo es auspicioso para todos. Esperemos que se sostenga en tribunales superiores si la editorial y la Cámara persisten en esta equivocada caza de brujas.

Por ahora, ¡viva la justicia!

Fuente Lalaurete.com.ar



miércoles 18 de noviembre de 2009

Una de piratas...


FÁBRICA DE FALLAS. 2DO. FESTIVAL DE CULTURA LIBRE Y COPYLEFT

SÁBADO 21 Y DOMINGO 22 DE NOVIEMBRE DE 14 A 22 HORAS

LA TRIBU-LAMBARÉ 873


V de vendetta

A Rita se lo tenemos dicho: no jodás con los caprichitos de esposa despechada, porque estás casada con un asesino serial, nena, y en cualquier momento sos boleta. Entiendo que haya gente que se divierta con tu personaje, pero a mí, ya me hartaste con tus sesiones de counseling berreta.
FlashForward: otra esposa insoportable que atormenta a su marido alcohólico por tragos que todavía no se tomó y ya le mete los cuernos, por si acaso. Penny: ¿qué nos pasó? Bien por el regreso de Dominic Monaghan (el hobbit -más recordado por su impecable Charly de Lost) como psicópata cuántico.
V (2009) es, si cabe, más estúpida que su antepasada, sobre todo porque prescinde de su sistema de metaforización (o lo reemplaza por otro). La "V" ya no es de "Victoria" sino de "Visitantes" y la pintan en las paredes no los de la "Resistencia" sino los chupamedias humanos (adolescentes disfuncionales y un poco idiotas) que quieren colaborar con los lagartos y, sobre todo, ponérsela a las lagartijas disfrazadas de porristas.
Anna (que viene a ser la antigua Diana) está muy bien, pero el resto del cast no es sino un pálido reflejo de los que antes eran (
sorry, Juliet). El primer episodio, como importa más bien poco porque todo el mundo sabe de qué va la serie, avanza a ritmo vertiginoso presentando al mismo tiempo todas las historias y lo que la serie se ha propuesto reparar de la original: los efectos especiales y las maquetas de las naveCursivas. Ok, puede ser. ¿Pero de qué nos servirá todo eso si el guión es taaaan pedorro? Veremos cómo sigue la cosa.
Acaba de empezar la
remake de El prisionero, la serie que, cuando la vi de chico, me cambió la vida. Me da miedo mirarla... (pero la carne es débil).


lunes 16 de noviembre de 2009

¡Quién te ha visto y quién te ve!

Ojo, como se dice, al piojo, que el temita de los wormholes es más complicado de lo que parece. Se pierde conciencia espacio-temporal y, además, es un poco adictivo.
En los días pasados he estado investigando varios portales. Como cualquiera podría haber supuesto (menos yo, claro), sólo la hiperespecialización de Raúl Antelo me llevó a creer que todos los portales condujeran a bibliotecas, archivos y universidades.
"¡Los hay para todos los gustos!", me dijo un artesano amigo, Mario Bellatin, cuando le hablé del asunto. Y para probarlo, luego de darme instrucciones precisas sobre el punto de partida, me dio cita en cierto store especializado en tés y cafés del Bajo Manhattan.



Como ya había hecho demasiados "saltos" en muy poco tiempo me dieron nauseas, así que aproveché para comprar unas tisanas reparadoras.



Por supuesto, Mario insistió en que comiéramos en el mejor restaurante del Soho, invitación que aceptamos gozosos de poder disfrutar de su compañía,



antes de su teletransportación inminente a Israel.



Por cierto, desvanecidos Mario y sus habituales fastos (maravillas habló de la casa de Schnabel, a la que no sé si fue invitado o se coló por una ventana espacio-temporal), quedamos totalmente a la merced de nuestro magro presupuesto, que no da para andar comiento thai en cualquier ciudad de los mundos alternativos. Así que volví a usar la ruta antélica para conseguirme una changuita.


Fotos: Sebastián Freire


domingo 15 de noviembre de 2009

Arturo toca la lira

Arturo Carrera triunfa en Festival de la Lira

Notablemente emocionado se manifestó el poeta argentino Arturo Carrera, autor del libro Las Cuatro Estaciones, a quien los miembros del jurado internacional otorgaron el triunfo, en la segunda edición del Certamen de Poesía Hispanoamericana Festival de la Lira.


El Bien y el Mal

por Daniel Link para Perfil

Invitado a inaugurar una Semana do cinéma en una ciudad brasileña, paso tres días en casa de queridos y viejos amigos con los cuales jamás hemos tenido una discusión que involcurara tópicos más graves que los disparatados horarios a los que se levantan todos los días, incluidos los domingos (antes de que los gallos canten, naturalmente, pero también antes de que Morfeo haya podido reparar las huellas fatales de la jornada anterior). Son cosas del clima. En las largas sobremesas, una cosa lleva a la otra y terminamos a grito pelado defendiendo posiciones contrarias en relación con la situación política argentina, que ellos interpretan en los mismos términos que el Poder Ejecutivo.
Como yo disiento en los diagnósticos “destituyentes” y las generalizaciones abstractas como “los medios de comunicación” me parecen un pobre intento para construir un enemigo imaginario, terminan tirándome por la cabeza los mil dislates que en los diarios más conservadores y derechistas se leen y las aberraciones que los sedicentes periodistas televisivos se atreven a sostener sin ruborizarse por su ignorancia y su mala fe (de la que, por cierto, somos conscientes desde hace décadas).
Me niego a que me involucren en la vaga corriente de los “destituyentes” y “desestabilizadores”, quienes, por las recientes palabras del Gobierno, parecen haber vuelto a ocupar las primeras filas de un “combate” del que a mi juicio, la mayoría de la población está un poco harta y le interesa más bien poco. Me echan en cara que no acompañe con felicidad las decisiones de nuestros gobernantes. Les explico que tengo sobradas razones para no hacerlo, pero que en modo alguno eso me obliga a tomar parte en una polarización que detesto y que tampoco eso implica un pedido jacobino de cabezas.
Ellos reconocen que el “estilo” de comunicación del gobierno es exaltado demais, pero consideran que su “proyecto” es defendible. Les contesto que la estilística no es mi fuerte y que no evalúo los estilos (aún cuando cierta intensidad termina agobiándome) porque me parece que eso escapa un poco a la política. Cuando les pregunto cuál sería el proyecto que patrocinan me contestan con una figura de discurso: “la redistribución”.
Sea: nadie puede no acordar con ninguna palabra de cinco o más sílabas (y por eso me gusta hablar de la “reterritorialización paranoica” en las alarmas estatales).
En el momento en que les pregunto cuáles son las herramientas redistributivas la poca racionalidad que conservábamos se hunde en el barro. Naturalmente, el subsidio universal recientemente aprobado es lo más a mano. Pero yo me he pronunciado favorablemente en relación con esa herramienta, y no veo que demasiados sectores hayan levantado su voz en su contra, salvo por cuestiones técnicas como el origen de los fondos que financiarían el programa (los aportes jubilatorios y de los monotributistas y no las modificaciones en el impuesto a la renta financiera, como habría sido, para mí, más “redistributivo”).
Como en la discusión introduzco mi hipótesis (probablemente gorila hasta el tuétano) de que el peronismo es el Mal Elemental, me acusan de matafísico trascendentalista. También me niego a aceptar esa caracterización.
Mi señalamiento tiene que ver con la incapacidad del peronismo para reconocer y dotarse de exterioridad. Nuestra discusión es una prueba de ello: nosotros, que nos queremos tanto, no podemos sino pensar la política argentina en relación de adhesiones y rechazos al discurso, la ética, las maneras y, sobre todo, la interna peronista (que, dicen, sería la responsable última de los actuales embates “desestabilizadores”).
Me niego a participar de esa lógica, les digo. No estoy ni a favor ni en contra del “peronismo” gobernante (evalúo sus medidas una a una). Les recuerdo que el liberalismo de los años noventa que tanto se mienta como el símbolo más dramático del fracaso argentino fue también el “peronismo” gobernante. ¿Y qué son esos colectivos nunca analizados, “los medios”, “el campo”, “el neoliberalismo”, sino el intento de presentar ante la opinión pública un demonio simétrico (un espejo del propio semblante)?
Alarmados por nuestros gritos, los camareros que nos atienden nos preguntan en la dulce lengua de Drummond si está todo bien. Les contesto con una metáfora tristemente adecuada: tudo bom, tudo legal, los argentinos somos como los gatos, cuando gritamos no nos estamos matando, sino reproduciéndonos.
Como lo que tenemos es lo que nos merecemos, y como somos lo que decimos y lo que callamos, nos volvemos a la Unidad Básica Reina Cristina (sección catarinense) a dormir la siesta.

sábado 14 de noviembre de 2009

La comunidad de los ausentes

por Daniel Link para Ñ. Revista de cultura

La obra de Roland Barthes, que no necesita presentación alguna, ha suscitado, en los últimos años, acercamientos cada vez más complejos, que la apartan del lugar del mero análisis del discurso o del comentario de textos y la colocan en la vertiente de la filosofía contemporánea en la que se construye una ética adecuada a nuestros tiempos.
Tanto en Incidentes (1987), el libro póstumo que recoge fragmentos de diario (de la “forma diario”, que tanto preocupaba a Barthes, desde sus primeras publicaciones hasta “Deliberación”, 1979), como en Roland Barthes por Roland Barthes (1975), ese extraño autorretrato que reinterpreta su propia obra, o en La cámara clara (1980), su último libro publicado, urdido a partir del dolor que Barthes siente al contemplar una foto de su madre muerta, se deja leer el proyecto barthesiano de devolverle un porvenir a aquello que, en Mitologías (1957), habría de constituir el objeto de una ciencia: lo imaginario, que deja de concebirse como sólo un conjunto de representaciones estereotipadas y adquiere el estatuto de una práctica (y en tanto tal, se liga con una ética e, incluso, una política).
Aún cuando Roland Barthes no desdeñara el tratamiento técnico de la materia que se impone (el lenguaje, el relato, la fotografía, la ideología, la moda o los mitos), lo que “decanta” de su obra está en otro dominio: un dominio de indiscernibilidad donde ética y estética se presuponen. Barthes va recurriendo progresivamente a diferentes paradigmas para resolver esa articulación, pero está presente desde su primera intervención y constituye una de sus obsesiones más recurrentes. En Diario de duelo (1977-1979) se lee: “¿En qué mamá está presente en todo lo que yo he escrito?: en que hay por todas partes una idea del Bien Soberano”.
En Mitologías, el signo (ideológico, unidad de lo imaginario) se presentaba como insufrible (predicado ético). A partir de El sistema de la moda (1967) queda claro que es, además, ingobernable. Contra la ilusión (moderna) de que lo imaginario puede ser "controlado" (por la vía de la semiología, del sistema, o de la historia), se sospecha sobre la posibilidad de tal control. Mejor es la huida hacia adelante, hacia “allá”. Y “allá” es, para Barthes, un Oriente idealizado que le entrega la verdad de una humanidad capaz de resistir los embates de la Historia y, sobre todo, el más temible de entre todos ellos: el final de la historia y la consecuente naturalización (animalización) de la especie humana.
Lo “milenario” le permite a Barthes, en
El imperio de los signos (1970), su libro peor leído (tal vez porque siendo el más distinto de todos lo que hasta entonces ha ensayado, es el que parece más tonto), pasar del signo singular y pleno a los signos plurales y vacíos. En términos históricos, es la supervivencia de los fantasmas (o imágenes) a través del tiempo, más allá de la lógica de inscripción prevista por Marx. Ya no se trata de "la conciencia burguesa" sino de "la conciencia", pero (sobre todo) de su radical exterioridad.
El satori, escribe Barthes, es un pequeño seísmo (conmoción y sacudida de la persona), y el zen un acto de conocimiento sin sujeto cognoscente y sin objeto de conocimiento. Oriente, que por suerte no ha tenido su Hegel (y que tampoco ha tenido Dios), ignora la identidad total del sujeto y del objeto que sería el resultado de la teleología histórica; más bien vacía de antemano esas categorías.
Es el pasaje (decisivo) del habla ("El mito es un habla") a la escritura (la inscripción): la comida, la gestualidad, todo es del orden de la escritura (de lo escribible) y lo es en tanto y en cuanto suspende el habla. Comida: fragmentos, musicalidad (ritmo), apertura, suspensión del sistema -lo crudo/ lo cocido, lo frito/ fresco (tempura). Pero también el pasaje del lenguaje a la voz como punto de juntura entre la conciencia y el cuerpo: lo imaginario, el lugar donde se tocan lo real y lo simbólico y que excede a ambos registros.
En
El sistema de la moda, Barthes reclamaba que se leyeran sus escritos como “las tribulaciones de un aprendizaje". ¿Qué aprende Barthes en El imperio de los signos? La experiencia del afuera, que es una experiencia total de esnobismo en estado puro, que ha creado disciplinas negadoras del dato “natural” o “animal”, que ha sobrepasado con mucho en eficacia a aquéllas que nacía, en Japón o en otros lugares, de la Acción “histórica”, es decir, de las luchas guerreras o revolucionarias o del Trabajo forzado.
Podría glosarse la experiencia de Barthes y de
El imperio de los signos con palabras de su amigo Michel Foucault: se trata de una “pura exterioridad desplegada” en la que el responsable del discurso no es el sujeto que habla sino “la inexistencia en cuyo vacío se prolonga sin descanso el derramamiento indefinido del lenguaje”, “alejándose lo más posible de sí mismo. Y si este ponerse fuera de si pone al descubierto el propio ser, esta claridad repentina revela una distancia más que un doblez, una dispersión más que un retorno de los signos sobre sí mismos”.
Es verdad que esas cumbres (no igualadas en ninguna otra parte) del esnobismo específicamente japonés han sido patrimonio exclusivo de los nobles y de los ricos. Pero, a pesar de las desigualdades económicas y sociales persistentes, todos los japoneses, sin excepción (las palabras son de otro viajero ilustre, Alexandre Kojève, pero los subrayados son míos), son capaces en la actualidad de vivir en función de valores totalmente formalizados, es decir, vacíos por completo de cualquier contenido “humano” en el sentido de “histórico”.
Desde entonces y hasta su último curso (
La preparación de la novela, la mitad del cual está consagrado al haiku japonés), Roland Barthes no cesará de investigar esas formas totalmente vaciadas de historicidad (en el sentido hegeliano) como variables y reglas para organizar la vida en común y la cohabitación (la comunidad más allá del comunismo).
Es sobre todo a partir de Fragmentos de un discurso amoroso (1977) donde Barthes desarrolla ese proyecto (antimoderno) hasta sus últimas consecuencias. Hay allí, como en El imperio de los signos, un abandono de la theoria (el estructuralismo, al que le dedicó sus mayores esfuerzos y le regaló todo su brillo) en favor de lo di-verso (lo imaginario, como diversión, es lo que escapa y se resiste al mismo tiempo a lo simbólico y a lo real, ese imposible), lo imaginario es lo que fluye en nosotros y nos arrastra. “No suprimir el duelo (la aflicción) (idea estúpida del tiempo que abolirá) sino cambiarlo, transformarlo, hacerlo pasar de un estado estacionario (estasis, nudos en la garganta, recurrencias repetitivas de lo idéntico) a un estado fluido”, escribirá Barthes sobre la experiencia de su madre muerta. Hacer que los signos fluyan es liberarlos del estereotipo.
No se trata de situarse fuera de lo imaginario para denunciar sus engaños, sino de operar desde su interior (la oposición entre décomposer y détruire, tan característica de Barthes, es correlativa de ese propósito) y, de ese modo, superar la coacción de dos formas de saber: el saber de la estructura (propia de la primera parte de su obra), y el saber de la muerte (que domina La cámara clara y, ahora, las anotaciones de Diario de duelo). En ese sentido, Roland Barthes usa el fragmento y el "como si" como herramientas de investigación: hacer como si fuera "un enamorado el que habla y dice" (el epígrafe de los Fragmentos) permitiría sostener un discurso riguroso de lo imaginario en lo Imaginario. En ese punto, no es casual la recuperación de Sartre, a quien Barthes homenajea cada vez que puede.
En sus últimos cursos en el Collège de France (Cómo vivir juntos, Lo neutro, La preparación de la novela), contemporáneos del duelo por la madre muerta, Barthes está inmerso en una indagación sobre lo Neutro que es, también, una experiencia del afuera: no se trata de optar, sino de suspender toda resolución entre dos opciones. No se trata, por lo tanto, de lo "verdadero" y lo "falso" de las imágenes, porque el imaginario, en su perspectiva, ya no funciona como discurso sino como práctica. Y no se trata tampoco de un régimen de la negación como la dialéctica (que el primer Barthes había adoptado de Brecht, pero que ya ha abandonado en estos años), ni de la transgresión (cuya lógica verificaba como cada vez más hegemónica en la cultura industrial, de la que fue uno de sus grandes analistas: Mitologías), sino de algo (la sobria ebrietas) que involucra una recuperación de la ascesis como soporte de una ética.
Los signos ya no ocultan nada, porque están vacíos: son claros, transparentes, si es que uno es capaz de despegarse del “estorbo de lo visual” y escucha sus voces. Los signos son la pura exterioridad desplegada de la conciencia. El dolor (la pena amorosa o el duelo por la madre muerta), como signo, no es sino la forma de una experiencia radical de conocimiento, el índice “de una domesticación radical y nueva de la muerte; pues, antes, sólo era saber prestado (torpe, venido de las artes, de la filosofía, etc.), pero, ahora, es mi saber. No me puede hacer mucho más daño que mi duelo”.
El último proyecto de Barthes, que no pudo completar porque cometió la imprudencia de dejarse atropellar por una camioneta de lavandería, se llamaba Vita Nova (1979) y en el Diario de duelo (texto establecido y anotado por Nathalie Léger) pareciera que ese proyecto se inscribe en la “futuromanía” (“construcción enloquecida del porvenir”) que sufrimos “en cuanto alguien está muerto”.
Es importante retener esta tensión, porque Barthes no se imaginaba a si mismo como un eterno doliente, aunque sabía que la muerte de su madre (intolerable como fue para él) debía ser asumida día a día y hasta sus últimas consecuencias. Las fichas en las que registra su dolor (“al tomar estas notas, me confío a la
banalidad que está en mí”) son, para Barthes, una experiencia de discurso: sí, él sufre, pero sobre todo: él escribe que sufre (como el enamorado de Fragmentos) y la escritura le garantiza un doble acceso al dolor: como vivencia y como material analítico.
En el dolor (ese satori) no hay que leer la identidad entre sujeto y objeto (“a partir de ahora y para siempre soy mi propia madre”), sino una experiencia radical del afuera, la suspensión entre sujeto cognoscente y objeto de conocimiento, y por eso los roles pueden invertirse como manera de pensar un futuro (una ética y una política) para el dolor: “Hablar de mamá: ¿y qué, Argentina, el fascismo argentino, los encarcelamientos, las torturas políticas, etc.? Eso la habría herido. Y la imagino con horror entre las mujeres y madres de los desaparecidos que se manifiestan por aquí y por allá. Cómo habría sufrido si me hubiese perdido”.
No sabemos qué habría hecho Roland Barthes con estas fichas y anotaciones pero sin duda tienen la fuerza (porque dicen “la naturaleza
abstracta de la ausencia”) de “lo novelesco sin la novela”, ese empecinado proyecto de destitución en el que a Roland Barthes se le fue la vida, y de la praemeditatio malorum, ese ejercicio de los estoicos en el que el sujeto de la escritura se obliga a vivir la propia muerte. Eso es la muerte de la madre, para Barthes (y, también, la literatura): un ejercicio ascético de premeditación mortuoria y, como tal, el soporte de una ética preocupada por la comunidad de los ausentes, nuestros muertos, de quienes sólo nos separa el tiempo.